El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) “no es relevante” para la economía estadounidense, durante una visita a una planta de Ford en Michigan, reavivando el debate sobre el futuro del comercio regional justo cuando el acuerdo se encuentra en proceso de revisión rumbo a 2026.
Trump vuelve a cuestionar el T-MEC
Apenas un día después de sostener una conversación “en buenos términos” con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, centrada en cooperación en seguridad y combate al tráfico de drogas, Donald Trump lanzó nuevas declaraciones que sacudieron la relación comercial en Norteamérica.
Durante un recorrido por una fábrica automotriz en Michigan, el mandatario estadounidense aseguró que Estados Unidos no necesita autos fabricados en México o Canadá, y que las inversiones deben regresar completamente a territorio estadounidense.
Estas palabras contrastan con el alto nivel de integración industrial que existe actualmente entre los tres países y con los objetivos centrales del T-MEC, que busca fortalecer la producción regional y la competitividad conjunta.
El peso del sector automotriz en Norteamérica
Un motor clave del comercio regional
La industria automotriz es uno de los pilares del comercio en Norteamérica. Representa 22% del intercambio total entre México, Estados Unidos y Canadá, lo que la convierte en un sector estratégico para las economías de los tres países.
Tan solo en 2024, la producción conjunta superó los 16 millones de vehículos, con México consolidado como uno de los principales fabricantes y exportadores, especialmente en el segmento de autopartes.
Bajo el T-MEC, al menos 75% del contenido de un vehículo debe producirse en Norteamérica para acceder a beneficios arancelarios, además de cumplir con reglas laborales que buscan garantizar mejores salarios en una parte significativa de la producción.
¿Por qué Trump dice que el T-MEC “no es relevante”?
Una postura política en medio de la revisión del acuerdo
Las declaraciones del presidente estadounidense ocurren en un momento clave: el proceso de revisión del T-MEC programado para 2026, en el que los tres países evaluarán posibles ajustes al acuerdo.
Trump ha reiterado su postura de impulsar una política industrial más proteccionista, enfocada en la relocalización de fábricas y empleos dentro de Estados Unidos, incluso si ello implica tensiones con sus principales socios comerciales.
Sin embargo, expertos y organismos del sector han advertido que romper o debilitar el tratado tendría altos costos económicos para todas las partes.
Dependencia mutua entre México y EE. UU.
Cadenas de valor difíciles de reemplazar
A pesar del discurso político, los datos muestran una dependencia estructural entre las economías de la región. En 2024, cerca del 37% de las importaciones automotrices de Estados Unidos provinieron de México y Canadá, con México aportando una parte sustancial de autopartes.
De acuerdo con estimaciones de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), si Estados Unidos intentara sustituir las importaciones de autos y componentes provenientes de sus socios, tendría que:
- Construir entre 16 y 18 nuevas plantas
- Invertir más de 50 mil millones de dólares
- Enfrentar mayores costos de producción y posibles aumentos de precios al consumidor
Estos factores hacen que una ruptura abrupta del esquema regional resulte poco viable en el corto y mediano plazo.
Impacto en empleos y consumidores
Riesgos de un giro proteccionista
Las industrias automotriz y manufacturera han manifestado su preocupación ante posibles medidas que encarezcan la producción y afecten empleos en ambos lados de la frontera.
Empresas como Ford, General Motors y Toyota han reconocido públicamente que el T-MEC permite cadenas de suministro más eficientes, competitivas y con economías de escala que serían difíciles de replicar sin el comercio regional.
Un debilitamiento del acuerdo podría traducirse en precios más altos, menor competitividad y pérdida de empleos tanto en México como en Estados Unidos.
Un mensaje que genera incertidumbre
Las palabras de Trump reavivan la incertidumbre en un momento clave para la economía regional. Aunque el tratado sigue vigente, el tono del mandatario estadounidense anticipa negociaciones tensas en los próximos años.
Para México, el reto será defender su papel estratégico dentro de las cadenas de valor norteamericanas, mientras que para Estados Unidos el dilema será equilibrar su discurso político con la realidad económica.
