El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el aplazamiento de ataques contra plantas eléctricas de Irán tras asegurar que mantiene “muy buenas conversaciones” con ese país, en medio de la cuarta semana de conflicto. Sin embargo, autoridades iraníes negaron cualquier diálogo, generando incertidumbre internacional y reacciones en los mercados energéticos.
El anuncio se dio horas antes de que venciera un ultimátum de 48 horas impuesto por Washington para que Irán reabriera el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de petróleo. Trump ordenó retrasar por cinco días cualquier acción militar, argumentando avances hacia una posible resolución del conflicto. La declaración provocó sorpresa, debido a las recientes amenazas de escalada entre ambos países.
Desde Teherán, la versión fue rechazada de inmediato. Medios estatales y autoridades señalaron que no existen conversaciones con Estados Unidos y acusaron a Washington de utilizar estas declaraciones para influir en los precios del petróleo y ganar tiempo en sus estrategias militares. También reiteraron que Irán no inició el conflicto y que cualquier intento de negociación debe partir de la Casa Blanca.
El impacto en los mercados fue inmediato. Tras las declaraciones de Trump, el precio del petróleo registró una caída superior al 10 por ciento, mientras que las bolsas internacionales mostraron señales de recuperación. Analistas consideran que la posibilidad de una desescalada, aunque incierta, genera movimientos bruscos en la economía global, especialmente en sectores energéticos.
Mientras tanto, continúan las tensiones en la región. Irán ha advertido sobre posibles represalias contra infraestructura energética y tecnológica en caso de ataques, lo que mantiene en alerta a países cercanos. El escenario se mantiene volátil, con versiones contradictorias sobre el diálogo y un conflicto que sigue sin una solución clara en el corto plazo.
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