Los agentes federales de migración involucrados en el homicidio del enfermero Alex Pretti, ocurrido el pasado fin de semana en Minneapolis, Minnesota, fueron suspendidos de sus funciones mientras avanzan las investigaciones internas, informaron este miércoles medios estadounidenses. El caso ha generado una fuerte crisis política en Washington, al detonar llamados de legisladores demócratas y republicanos moderados para la destitución de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, por presuntas fallas graves en los protocolos de actuación.
El incidente ocurrió el sábado por la noche, cuando Pretti, un enfermero de 37 años, murió tras recibir varios disparos por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una protesta. Videos difundidos posteriormente muestran al manifestante inmovilizado en el suelo y rodeado por oficiales antes de que se produjeran los disparos, imágenes que contradicen la versión inicial de las autoridades federales.
Investigaciones y suspensión de agentes
De acuerdo con reportes de The New York Times, el número exacto de agentes suspendidos no ha sido revelado, pero la medida fue confirmada por fuentes cercanas a la investigación. La Fiscalía y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) analizan si hubo uso excesivo de la fuerza y violaciones a los protocolos establecidos para operativos migratorios y control de protestas.
Este es el segundo caso de un civil muerto a manos de agentes federales en Minnesota en menos de un mes, luego del fallecimiento de Renee Good en circunstancias similares, lo que ha incrementado la presión pública y política sobre la administración del presidente Donald Trump.
Demócratas impulsan juicio político
Acusaciones directas contra Kristi Noem
Los principales líderes demócratas del Congreso anunciaron el inicio de un proceso formal para forzar la destitución de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. En una declaración conjunta, señalaron que respaldarán una votación de juicio político (impeachment) si el presidente Trump no la remueve de inmediato del cargo.
El líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, acusó al gobierno de utilizar recursos públicos “para brutalizar comunidades y poner en riesgo la vida de ciudadanos estadounidenses”. Calificó los recientes tiroteos como una “matanza inmoral” que refleja una pérdida total de control dentro del DHS.
Ruptura dentro del Partido Republicano
Republicanos moderados rompen filas
De manera inusual, senadores republicanos moderados se sumaron a las críticas. La senadora por Alaska, Lisa Murkowski, afirmó públicamente que ya no confía en la secretaria Noem, mientras que el senador por Carolina del Norte, Thom Tillis, sostuvo que su gestión ha llevado al gobierno “a una crisis evitable”.
Incluso el líder de la mayoría del Senado, John Thune, describió el caso como un “punto de inflexión” en el uso de fuerzas migratorias para tareas de control civil, evitando expresar respaldo explícito a Noem.
Las declaraciones provocaron una reacción airada del presidente Trump, quien calificó a los senadores críticos como “perdedores” y defendió la actuación de los agentes en entrevistas con medios nacionales.
Reacción de la Casa Blanca
Dentro de la Casa Blanca, fuentes citadas por la prensa señalan que, por ahora, el cargo de Noem no está en riesgo inmediato. Sin embargo, existe molestia interna por el manejo del caso y por las declaraciones iniciales que calificaron al enfermero asesinado como un “terrorista interno”.
Un giro relevante ocurrió cuando Stephen Miller, asesor principal de Trump en política migratoria, reconoció que se investiga si los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) incumplieron los protocolos establecidos, los cuales indicaban crear una barrera entre manifestantes y equipos de captura.
Videos contradicen versión oficial
Las imágenes difundidas en redes sociales y medios nacionales muestran a Alex Pretti desarmado, sometido y rodeado por agentes cuando recibió los disparos fatales. Tras la difusión del material, la narrativa oficial se volvió insostenible y obligó a un replanteamiento del discurso gubernamental.
El propio Trump se distanció parcialmente de las declaraciones más duras, asegurando que no estaba al tanto de que se hubiera catalogado el caso como terrorismo interno.
Un proceso político complejo
El juicio político contra un secretario del Gabinete es un procedimiento poco común. Aunque los demócratas pueden forzar una votación en la Cámara de Representantes, necesitarían el respaldo de al menos una decena de republicanos para aprobar los artículos de acusación. En el Senado, la destitución requeriría una mayoría calificada de dos tercios, actualmente improbable.
Por ello, analistas consideran que la estrategia demócrata busca ejercer presión política máxima sobre la Casa Blanca, capitalizando el descontento social y el respaldo bipartidista generado por los recientes hechos.
Contexto y visión ciudadana
El caso ha reavivado el debate sobre el uso de fuerzas migratorias en tareas de seguridad interna y control de protestas, así como sobre la rendición de cuentas en operativos federales. Para amplios sectores de la sociedad estadounidense, el tema va más allá de la migración y toca directamente los derechos civiles y el uso legítimo de la fuerza.
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