El senador republicano Rick Scott afirmó que el gobierno cubano encabezado por Miguel Díaz-Canel podría ser derrocado este mismo año, en un contexto marcado por el endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia la isla, la crisis energética persistente y el control estadounidense sobre el suministro de petróleo venezolano, una de las principales fuentes de energía de Cuba.
Durante una entrevista concedida este martes, Scott —aliado cercano del presidente Donald Trump— aseguró que el régimen cubano enfrenta una presión sin precedentes que podría desembocar en un cambio político en el corto plazo. Según el legislador, el colapso del actual gobierno abriría paso a la instalación de un liderazgo democrático en la isla.
Presión internacional y discurso político en Washington
Las declaraciones de Rick Scott se producen pocas horas después de que el presidente Donald Trump señalara públicamente que Cuba “caerá”, en referencia a un eventual colapso del sistema político comunista que gobierna el país desde hace más de seis décadas.
Scott sostuvo que el aislamiento internacional, sumado a la falta de recursos energéticos y a la creciente inconformidad social, está debilitando de manera acelerada al gobierno cubano. “El régimen de Díaz-Canel no podrá sostenerse mucho tiempo más bajo estas condiciones”, afirmó el senador.
Desde la óptica del Partido Republicano, el comunismo continúa siendo visto como una amenaza estratégica, no solo ideológica, sino también geopolítica, especialmente en el contexto del Caribe y América Latina.
El impacto del control petrolero sobre Venezuela
Uno de los factores centrales señalados por Scott es el control que ejerce Estados Unidos sobre las exportaciones de petróleo venezolano, tras la reciente captura del presidente Nicolás Maduro, acusado por autoridades estadounidenses de múltiples delitos, incluidos cargos relacionados con narcotráfico y terrorismo.
Cuba depende históricamente del petróleo venezolano, del cual importa cerca de un tercio de su consumo energético. El bloqueo naval y las restricciones impuestas por Washington han reducido drásticamente el flujo de crudo hacia la isla, agravando una crisis energética que ya era severa.
Apagones y crisis social en Cuba
La escasez de energía ha provocado apagones recurrentes en todo el país. En septiembre pasado, la red eléctrica nacional colapsó, afectando a casi 10 millones de personas. En los últimos 12 meses, Cuba ha enfrentado al menos una docena de apagones a gran escala, lo que ha impactado directamente en la economía, los servicios básicos y la vida cotidiana de la población.
La falta de combustible ha limitado el funcionamiento de hospitales, sistemas de transporte, industrias y comercios, alimentando el descontento social y las protestas esporádicas en distintas regiones del país.
Relación histórica entre Cuba y Venezuela
Durante años, Venezuela fue un aliado estratégico de Cuba, brindándole apoyo energético y económico, especialmente durante emergencias eléctricas. La estrecha relación entre ambos gobiernos permitió que la isla resistiera anteriores periodos de escasez.
Sin embargo, con el debilitamiento del régimen venezolano y la intervención directa de Estados Unidos, esa red de apoyo se ha visto severamente afectada. Analistas consideran que esta ruptura ha dejado a Cuba en una posición de alta vulnerabilidad.
¿Un escenario similar al de Venezuela?
Rick Scott no descartó que Estados Unidos pueda aplicar en Cuba una estrategia similar a la utilizada en Venezuela. En ese país, las acciones comenzaron con ataques aéreos estratégicos antes de la captura de Maduro, un operativo que Trump calificó como “exitoso”.
Aunque no existe un anuncio oficial sobre una intervención directa en Cuba, el discurso político en Washington sugiere que el tema forma parte de la agenda prioritaria del gobierno estadounidense.
Democracia como objetivo declarado
Scott aseguró que el objetivo final de la presión internacional es propiciar una transición democrática en Cuba. “Después del régimen vendrá la democracia”, afirmó, reiterando que Estados Unidos no pretende gobernar la isla, sino impulsar un cambio de sistema político.
No obstante, especialistas advierten que un escenario de colapso gubernamental podría generar inestabilidad regional, flujos migratorios y tensiones diplomáticas adicionales en América Latina.
Reacciones y cautela internacional
Hasta el momento, el gobierno cubano no ha respondido oficialmente a las declaraciones del senador estadounidense. Tampoco se ha pronunciado sobre posibles medidas adicionales por parte de Washington.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela la evolución de los acontecimientos, conscientes de que cualquier cambio abrupto en Cuba tendría implicaciones políticas, económicas y humanitarias en la región.
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