Un tenso momento se vivió este martes en el Hospital General de Cancún cuando un paciente, trasladado por la Policía Municipal tras ser detenido por alterar el orden público, se tornó agresivo al ingresar al área de urgencias. El hombre, aparentemente bajo los efectos de alguna sustancia, comenzó a agredir a médicos y enfermeros, intentando abandonar el hospital.

Los hechos ocurrieron cerca de las 14:00 horas, lo que activó los protocolos de seguridad. Personal médico solicitó apoyo al cuerpo de seguridad, mientras los policías que custodiaban al detenido intentaban controlarlo.
Durante el forcejeo entre el paciente, policías municipales y personal de seguridad privada del hospital, el arma de uno de los elementos se soltó de su funda. Según el reporte, la pistola se atoró con la camilla en la que se encontraba el detenido, lo que provocó que los seguros del cinturón se rompieran y el arma cayera al piso.
Afortunadamente, otro oficial logró asegurar de inmediato el arma antes de que pudiera ser manipulada por el civil o por alguna otra persona presente en el lugar.
¿Quién era el paciente?
El sujeto había sido detenido horas antes en la vía pública por alterar el orden y mostrar conductas erráticas. Aunque en un primer informe se mencionó que podría tener esquizofrenia, posteriormente se descartó dicha condición, señalando que se encontraba alterado, posiblemente bajo el efecto de alguna droga.

Dado su estado y las lesiones que presentaba, fue trasladado por los propios agentes al Hospital General para recibir atención médica.
Sin consecuencias mayores
Una vez controlada la situación, el paciente fue sujetado a la camilla con barandales de seguridad para evitar nuevos intentos de agresión. Personal de seguridad del hospital confirmó que no hubo detonaciones ni intentos del civil por tomar el arma.
La situación no escaló a mayores gracias a la rápida intervención de más policías que llegaron en refuerzo y del personal del nosocomio.
¿Fallas en el protocolo?
Aunque el arma no fue utilizada ni sustraída, el hecho de que un elemento pierda su arma de cargo dentro de una instalación hospitalaria ha generado cuestionamientos sobre los protocolos de custodia en espacios cerrados y sensibles.
Este incidente pone en foco la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en el traslado y resguardo de personas detenidas, sobre todo cuando presentan comportamientos agresivos o alteraciones mentales.
Testimonios desde el hospital
Médicos y personal de enfermería expresaron su preocupación por la seguridad dentro del hospital, ya que situaciones como esta representan un riesgo tanto para el personal como para otros pacientes.
“No es la primera vez que traen a alguien violento. Nos sentimos vulnerables cuando no hay presencia policial suficiente o cuando no tienen control del detenido”, comentó una enfermera bajo anonimato.
Aunque el incidente no pasó a mayores y no se reportaron lesionados ni disparos, expone la vulnerabilidad de espacios de atención médica frente a situaciones imprevistas. Las autoridades no han emitido un comunicado oficial, pero se espera que revisen los protocolos para evitar hechos similares.
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