Las playas de Playa del Carmen ya no son naturales, advierte el biólogo y espeleólogo Roberto Rojo, quien en entrevista explicó que, debido al desarrollo urbano sin control y la construcción de espigones y muelles fuera de norma, el ecosistema costero de la ciudad ha sido gravemente alterado. En dos décadas, señala, se perdió la salud ambiental y la belleza natural del lugar.

La advertencia de un experto
Roberto Rojo, con años de experiencia en estudios ambientales en la Riviera Maya, declaró que las playas de Quintana Roo son naturalmente pequeñas por la cercanía de la plataforma continental y el canal de Cozumel, de 400 metros de profundidad. Esta condición geológica hacía que las playas fueran frágiles desde el principio.
Sin embargo, el desarrollo turístico y urbano ha acelerado su degradación. Según el experto, se construyeron muelles y espigones —algunos violando leyes ambientales— que modificaron las corrientes marinas. Esto impidió que la arena se depositara en la costa, provocando su arrastre continuo.

Muelles y espigones, detonantes de la erosión
El biólogo detalló que estas estructuras alteraron el flujo natural de las corrientes, lo que en lugar de favorecer la formación de playas, generó su destrucción. “Ya las perdimos hace 15 o 20 años”, lamentó Roberto Rojo, al señalar que lo que hoy queda de playa en Playa del Carmen ya no responde a su forma natural. No es que sean playas construidas o artificialmente rellenadas, sino que el daño ambiental ha sido tan grave que su dinámica natural fue alterada, y ya no funcionan como ecosistemas costeros sanos.
También señaló que muchas construcciones se han levantado sobre las dunas costeras, algo que por ley está prohibido. Esta destrucción de barreras naturales ha contribuido al daño ecosistémico y al aumento de la vulnerabilidad del litoral frente a fenómenos climáticos.
Ecosistema costero en riesgo
La pérdida de playas no es solo un problema visual o turístico: afecta directamente al equilibrio ecológico. Las dunas, la vegetación costera, y los sistemas subterráneos de agua dulce —como los cenotes y ríos subterráneos— están interconectados. Su alteración puede generar consecuencias en cadena.
“Perdimos la belleza del lugar y la salud ecosistémica de Playa del Carmen”, lamentó Roberto Rojo. Además, advirtió que los daños seguirán si no se modifica el modelo de desarrollo actual, que prioriza las ganancias a corto plazo sobre la conservación ambiental.
El llamado a cambiar el modelo de desarrollo
El especialista concluyó que el futuro de Playa del Carmen depende de buscar un desarrollo turístico y urbano con el mínimo impacto posible, basado en estudios científicos, regulaciones claras y participación ciudadana.
“Debemos aprender de los errores y dejar de construir como si el territorio fuera infinito. No lo es”, subrayó.
En este contexto, organizaciones civiles y académicos han comenzado a exigir mayor vigilancia y sanciones para quienes destruyen ecosistemas costeros bajo el amparo del crecimiento turístico.
La pérdida de las playas naturales en Playa del Carmen es un ejemplo claro de cómo el desarrollo mal planeado puede poner en riesgo uno de los principales atractivos de México a nivel internacional.
💬 Déjanos tu comentario, comparte esta noticia con tus vecinos y mantente informado en México Se Entere
