El cantante de corridos tumbados Natanael Cano se vio envuelto en una fuerte polémica durante su presentación en el Baja Beach Fest 2025, en Playas de Rosarito, tras destrozar una laptop de su equipo de sonido en pleno escenario. El artista pagó los daños ocasionados, aunque no ofreció una disculpa pública, lo que generó un intenso debate en la industria musical.
El altercado en el escenario
El concierto de cierre del festival quedó marcado por la molestia del intérprete sonorense debido a fallas en el audio. Cano interrumpió su presentación exigiendo que repitieran una canción porque “no se escuchaba”. Minutos después, encaró a su propio equipo técnico y en medio de la discusión arrojó una computadora portátil al piso, para luego pisotearla.
El incidente provocó que el espectáculo se interrumpiera por completo. Mientras algunos asistentes lo abucheaban, otros coreaban su nombre, evidenciando la división en el público.
La versión oficial de Los CT
Tras la viralización de los videos, Los CT, sello discográfico de Cano, emitió un comunicado para aclarar lo ocurrido. Aseguraron que las personas agredidas no eran DJs, sino parte del equipo de producción de sonido del cantante. Además, confirmaron que las dos personas directamente afectadas recibieron una reparación integral de daños a través de mecanismos legales previstos en México.
La empresa rechazó lo que calificó como intentos de terceros de lucrar con el caso y advirtió que podrían emprender medidas legales contra quienes busquen beneficios indebidos.
La postura de los DJs
El Consejo Mexicano de DJs criticó duramente lo sucedido y exigió una disculpa pública al artista. En su posicionamiento, también convocaron a la comunidad musical a dejar de programar la música de Cano como medida de protesta.
El comunicado de Los CT contrastó con esa postura, pues dejaron claro que para ellos el asunto estaba legalmente resuelto.
Lo que viene para Natanael Cano
Aunque el pago de daños permitió cerrar el conflicto legal, la imagen pública del cantante quedó afectada. En redes sociales, usuarios dividieron opiniones: unos lo defendieron como un artista que exige calidad en sus presentaciones; otros lo señalaron como un ejemplo de violencia y falta de respeto en la industria.
La polémica llega en un momento clave para Cano, quien busca consolidar su carrera internacional tras haber abierto camino en el género de corridos tumbados. Sin embargo, el escándalo podría impactar su relación con festivales y promotores.
El caso deja abierta una discusión más amplia sobre el comportamiento de los artistas en los escenarios y la responsabilidad de las empresas para garantizar respeto hacia los equipos técnicos.
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