Rusia lanzó este jueves 28 de agosto un ataque masivo con misiles y drones contra Ucrania, dejando al menos 18 muertos en Kiev, entre ellos cuatro niños, mientras que edificios de la Unión Europea y del Consejo Británico resultaron dañados en la capital, en lo que el presidente Volodímir Zelenski calificó como respuesta a los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra.

Ataque en la capital ucraniana
Las primeras horas de la madrugada estuvieron marcadas por explosiones en distintos distritos de Kiev. Las autoridades locales confirmaron que el ataque dejó al menos 18 muertos y 38 heridos. Entre las víctimas había cuatro menores de edad, mientras los equipos de rescate continuaban removiendo escombros en busca de más cuerpos.
El alcalde Vitali Klitschko lo calificó como uno de los mayores ataques contra la capital en meses. Los drones y misiles impactaron viviendas, instalaciones civiles y puntos estratégicos. En la orilla izquierda del río Dniéper, un bloque de departamentos quedó severamente dañado.

Oficinas de la UE y Reino Unido dañadas
Los impactos también alcanzaron la delegación de la Unión Europea y las oficinas del Consejo Británico en Kiev. Aunque no se registraron víctimas en esos sitios, el hecho generó fuertes reacciones diplomáticas. Tanto la Unión Europea como el Reino Unido convocaron a los embajadores rusos para protestar por lo ocurrido.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó el ataque: “Este es otro sombrío recordatorio de que el Kremlin no se detendrá ante nada para aterrorizar a Ucrania”. Londres, por su parte, aseguró que se trató de un acto deliberado que “sabotea las esperanzas de paz”.
Reacción de Zelenski
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski responsabilizó directamente al Kremlin y denunció que Moscú “elige la balística en lugar de la mesa de negociaciones”. Pidió más sanciones internacionales contra Rusia y reiteró su llamado a reforzar la defensa aérea del país.
Respuesta de Moscú
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus misiles estaban dirigidos contra instalaciones militares y bases aéreas, negando haber atacado a civiles. El Kremlin declaró que “sigue abierto” a conversaciones de paz, aunque en la práctica ha intensificado los bombardeos en los últimos meses contra áreas alejadas del frente de batalla.
De acuerdo con la versión oficial rusa, sus defensas aéreas interceptaron 102 drones ucranianos que intentaron atacar refinerías y puertos estratégicos en distintas regiones.
Escalada del conflicto
El ejército ucraniano reportó que 13 localidades fueron alcanzadas en el ataque, mientras la empresa estatal Ukrenergo confirmó daños a la red energética, que provocaron apagones en varias regiones, entre ellas Vinnytsia, donde 60 mil personas quedaron sin electricidad.
El gobierno ucraniano teme que, con la llegada del invierno, Rusia intensifique su estrategia contra la infraestructura energética para debilitar aún más a la población civil.
Contexto internacional
Las ofensivas llegan en un momento en que la diplomacia internacional busca salidas al conflicto iniciado en febrero de 2022. Sin embargo, hasta ahora, los acercamientos no han rendido frutos. Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido anunciaron que preparan un nuevo paquete de sanciones para responder a la escalada.
La comunidad internacional ha señalado que los ataques contra zonas densamente pobladas podrían constituir crímenes de guerra. Organizaciones humanitarias alertaron que la destrucción de viviendas y servicios básicos aumenta la crisis humanitaria en Ucrania.
El ataque de este jueves es considerado uno de los más violentos en meses y evidencia que la guerra continúa lejos de una solución negociada. Mientras Rusia insiste en que busca objetivos militares, los reportes de muertes civiles siguen acumulándose.
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