El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este jueves desde Hamilton, Ontario, que la Administración de Donald Trump no enviará tropas ni realizará acciones unilaterales en México, en respuesta a la creciente violencia en Michoacán y al asesinato del expresidente municipal de Uruapan, Carlos Manzo, argumentando que cualquier ayuda militar dependerá de que el Gobierno mexicano la solicite formalmente.
Rubio aclara postura ante rumores de intervención militar
Las declaraciones de Rubio buscan neutralizar rumores publicados días antes por la cadena NBC, la cual reportó que el Gobierno estadounidense estaría preparando una misión preliminar para entrenar tropas en operaciones terrestres dentro de México.
“No vamos a tomar medidas unilaterales”
Rubio aseguró:
“Estamos dispuestos a brindarles toda la ayuda que necesiten. No vamos a tomar medidas unilaterales ni enviar fuerzas estadounidenses a México. Podemos ayudarlos con equipo, entrenamiento e inteligencia… pero si quieren ayuda, tienen que pedirla”.
Con ello, el secretario de Estado descartó categóricamente que EE.UU. contemple un despliegue militar sin autorización mexicana.
Violencia en Michoacán intensifica debate binacional
Rubio se refirió al clima de violencia en Michoacán, donde el asesinato del exalcalde Carlos Manzo reavivó cuestionamientos a la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El crimen generó preocupación en Washington sobre la expansión territorial de grupos criminales, particularmente en regiones donde, según Rubio, los cárteles “tienen un poder equiparable e incluso superior a algunas instituciones”.
Cárteles como actores de poder
El secretario de Estado señaló:
“Hay zonas de México que están controladas por estos cárteles. Son muy poderosos. Y no necesitan una ideología para ser considerados terroristas”.
Estas declaraciones refuerzan la narrativa impulsada por Trump sobre clasificar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, lo que abriría la puerta a nuevas facultades de seguridad para EE.UU.
La posición del Gobierno mexicano
La presidenta Sheinbaum ha rechazado “en público y en privado” cualquier intervención militar extranjera.
El Gobierno ha reiterado que la cooperación bilateral debe seguir centrada en:
- Intercambio de inteligencia
- Capacitación especializada
- Tecnología y equipamiento militar no letal
- Coordinación en tráfico de armas y fentanilo
México considera que permitir tropas estadounidenses vulneraría principios constitucionales de soberanía y jurisdicción interna.
NBC y el presunto operativo en preparación
El reporte de NBC señalaba que altos funcionarios estadounidenses confirmaron que el entrenamiento preliminar para operaciones terrestres “ya había comenzado”, aunque el despliegue no era inminente y aún se discutían sus alcances.
Rubio —máximo responsable de la política exterior estadounidense en esta administración— buscó disipar los temores sobre una supuesta misión militar.
Entre rumores y diplomacia
“Todavía no se toma una decisión final”, mencionó NBC en su informe, lo que alarmó al Gobierno mexicano.
Rubio, sin embargo, aseguró que Washington y Ciudad de México mantienen una relación sólida y un nivel de colaboración “histórico”.
Cooperación bilateral más fuerte que nunca
Rubio destacó que, pese a diferencias políticas, el trabajo conjunto para frenar el tráfico de fentanilo y combatir estructuras del crimen organizado es “más sólido que nunca”.
Añadió:
“Hemos logrado avances increíbles en los primeros 10 meses de este año. No tenemos quejas sobre el compromiso de México”.
Estados Unidos reconoce que la crisis de violencia en México es un problema arraigado por décadas, cuya solución tomará años en materializarse.
Una realidad que no se resolverá pronto
Rubio advirtió que erradicar el narcotráfico requerirá esfuerzos sostenidos.
“Llevará tiempo ver un progreso tangible, aunque en algunos casos ya lo estamos logrando”.
Una relación marcada por cautela y presión mutua
Mientras EE.UU. busca reforzar su influencia en seguridad regional, México cuida el límite entre cooperación y soberanía.
La negación de una incursión militar reduce tensiones inmediatas, pero mantiene abierto el debate sobre el rol estadounidense en la lucha contra los cárteles.
El asesinato en Michoacán, los rumores de operaciones conjuntas y las declaraciones de Rubio reflejan un escenario donde ambas naciones se observan con prudencia, pero continúan dependiendo de la cooperación bilateral para enfrentar desafíos compartidos.
