Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon este martes no culpables de cargos por narcoterrorismo ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, durante una audiencia inicial realizada a las 11:00 horas, tiempo del centro de México, como parte del proceso judicial que enfrenta el exmandatario venezolano por presuntamente facilitar el envío de cocaína hacia Estados Unidos.
Audiencia inicial en la Corte del Distrito Sur
La comparecencia de Nicolás Maduro y Cilia Flores se llevó a cabo ante el juez federal Alvin Hellerstein, quien encabezó la audiencia de presentación en la Corte del Distrito Sur de Nueva York. De acuerdo con reportes de medios estadounidenses presentes en la cobertura, el juez cuestionó al exmandatario sobre su conocimiento de los cargos y de sus derechos procesales.
Durante su intervención, Maduro aseguró que era presidente de Venezuela, se describió como “un hombre decente” y afirmó que fue sacado de su domicilio en Caracas. Además, solicitó ser él mismo quien leyera la acusación en su contra, señalando que estaba plenamente enterado del contenido de la misma.
La audiencia tuvo una duración aproximada de 30 minutos y se limitó a los aspectos formales del procedimiento judicial, sin que se abordaran pruebas o testimonios.
Declaración de no culpabilidad
Tanto Nicolás Maduro como Cilia Flores se declararon “no culpables” de los cargos imputados por las autoridades estadounidenses. Según los reportes judiciales, ambos insistieron en que se consideran presidente y primera dama de Venezuela en funciones, postura que fue registrada en el acta de la audiencia.
Cilia Flores, por su parte, se declaró “totalmente inocente” de las acusaciones, mientras que Maduro reiteró su autodefinición como una persona íntegra. Ambos comparecieron ante el juez vestidos con uniformes anaranjados, conforme a los protocolos de custodia en tribunales federales de Estados Unidos.
Defensa legal de alto perfil
Durante la audiencia se informó oficialmente sobre la designación de los abogados defensores. Nicolás Maduro será representado por Barry Pollack, un abogado conocido por haber formado parte de la defensa del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en procesos de alto perfil internacional.
En el caso de Cilia Flores, su defensa estará a cargo de Mark E. Donnelly, un especialista en litigios fiscales y penales complejos, con experiencia en casos federales de gran relevancia mediática.
La elección de defensores con trayectoria internacional refuerza la dimensión jurídica y política del proceso, que es seguido de cerca por gobiernos y organismos internacionales.
Solicitud de atención médica y visita consular
Durante la sesión, la defensa de Maduro argumentó que el exmandatario presenta condiciones médicas que requieren atención inmediata, por lo que solicitó que estas sean evaluadas conforme a la ley estadounidense.
Asimismo, tanto Maduro como Flores pidieron ejercer su derecho a recibir visitas consulares de autoridades venezolanas, solicitud que quedó asentada para su revisión dentro del marco legal correspondiente.
Estas peticiones forman parte de los derechos que asisten a los acusados extranjeros detenidos en Estados Unidos, de acuerdo con tratados internacionales y normas consulares.
Próxima audiencia y continuidad del proceso
El juez Alvin Hellerstein fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo, fecha en la que se dará seguimiento al proceso penal por los cargos de narcoterrorismo que enfrenta el exmandatario venezolano.
Las acusaciones sostienen que Maduro habría facilitado el envío de cargamentos de cocaína hacia territorio estadounidense, un señalamiento que ha sido negado de manera reiterada por el acusado y su equipo legal.
Hasta el momento, la Corte no ha definido medidas adicionales sobre la situación legal de los imputados, más allá de mantener el calendario procesal.
Relevancia internacional del caso
El proceso judicial contra Nicolás Maduro representa uno de los casos más relevantes en la relación entre Estados Unidos y Venezuela en los últimos años. Analistas señalan que el juicio podría tener implicaciones diplomáticas y políticas, tanto para la región como para la comunidad internacional.
Mientras sectores críticos consideran que el caso marca un precedente en el combate al narcotráfico transnacional, otros observadores advierten sobre las tensiones que podría generar en el ámbito geopolítico.
Por ahora, el expediente se mantiene en su fase inicial, con la atención puesta en el desarrollo de las próximas audiencias y en las estrategias que adopte la defensa.
