El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, pidió cerrar las bases militares de Estados Unidos en el Golfo Pérsico y continuar la presión contra sus aliados regionales, mientras el presidente estadounidense Donald Trump defendió la ofensiva militar pese al incremento en los precios del petróleo. Las declaraciones se produjeron en medio de una escalada del conflicto en Medio Oriente que ha elevado la tensión internacional y provocado fuertes movimientos en los mercados energéticos.

Jamenei emitió su primer mensaje desde el inicio de la guerra en una declaración difundida sin aparición pública, lo que generó especulaciones entre analistas y agencias de inteligencia sobre su estado de salud tras los primeros ataques del conflicto. En su mensaje, el líder iraní llamó a los países árabes del Golfo a expulsar a las fuerzas estadounidenses de la región, al afirmar que la protección prometida por Washington “no es más que una mentira”. Su postura forma parte de una estrategia que busca debilitar la presencia militar de Estados Unidos en la zona.
El pronunciamiento ocurrió poco después de que se reportaran nuevos ataques contra petroleros en rutas estratégicas cercanas al estrecho de Ormuz, uno de los puntos clave para el comercio mundial de crudo. Estos incidentes provocaron un aumento inmediato en los mercados energéticos, con el precio del petróleo Brent superando brevemente los 100 dólares por barril. En días recientes, el crudo había alcanzado picos cercanos a los 120 dólares, reflejando la incertidumbre generada por el conflicto.
Ante este escenario, Donald Trump defendió la continuidad de la ofensiva y afirmó que su prioridad es impedir que Irán desarrolle armas nucleares. En un mensaje publicado en redes sociales, sostuvo que el aumento del precio del petróleo también beneficia a Estados Unidos por su posición como uno de los mayores productores mundiales. Sin embargo, reiteró que su principal objetivo es evitar que Irán obtenga armamento nuclear que, según dijo, podría desestabilizar a toda la región.
La guerra también ha provocado una creciente crisis humanitaria. La agencia de la ONU para los refugiados estima que al menos 3.2 millones de personas han sido desplazadas dentro de Irán desde el inicio del conflicto, principalmente desde Teherán y otras ciudades hacia zonas rurales. Además, el ejército israelí emitió advertencias a residentes del sur del Líbano para evacuar ante posibles operaciones contra Hezbolá. El llamado de Jamenei a cerrar bases estadounidenses y la postura de Trump de mantener la ofensiva reflejan una escalada que mantiene en alerta a Medio Oriente y a la economía global.
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