La guerra en Oriente Medio volvió a sacudir los mercados energéticos este miércoles tras ataques contra varios barcos en el estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del planeta. Los incidentes ocurrieron en plena escalada militar entre Irán e Israel, lo que llevó a países como Japón y Alemania a liberar parte de sus reservas estratégicas de petróleo para contener el aumento del precio del crudo y evitar una crisis energética global.

De acuerdo con reportes de agencias marítimas internacionales, al menos cuatro navíos fueron atacados en las aguas cercanas al estrecho de Ormuz, una vía por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas natural licuado que se consume en el mundo. La agencia británica UKMTO confirmó que un portacontenedores y dos cargueros resultaron impactados por proyectiles no identificados, mientras que un granelero con bandera de Tailandia fue atacado durante su tránsito por la zona. Los tripulantes lograron ser rescatados sin pérdidas humanas.
El aumento de los ataques marítimos se produce en medio de la intensificación del conflicto entre Irán e Israel. Autoridades iraníes aseguraron haber lanzado ataques contra instalaciones militares israelíes, incluyendo una base naval en la ciudad de Haifa y centros de inteligencia. Israel, por su parte, reportó una nueva oleada de misiles dirigidos hacia su territorio y confirmó operaciones militares a gran escala contra objetivos en Irán y en la capital libanesa de Beirut, donde también se registraron explosiones y alertas antiaéreas.
La escalada militar ha provocado un fuerte impacto en los mercados energéticos. El precio del petróleo repuntó rápidamente: el barril de West Texas Intermediate (WTI) se acercó a los 88 dólares, mientras que el Brent del mar del Norte superó los 92 dólares. Ante este escenario, Japón anunció la liberación de parte de sus reservas estratégicas de petróleo a partir del 16 de marzo con el objetivo de estabilizar la oferta mundial. Alemania también confirmó que prepara medidas similares tras una solicitud de la Agencia Internacional de Energía.
El conflicto también ha tenido consecuencias humanitarias graves. En Líbano, los bombardeos israelíes han dejado más de 500 muertos y miles de heridos, además del desplazamiento de cientos de miles de personas. La Organización Mundial de la Salud advirtió que la mayoría de las víctimas son civiles, incluidos niños y mujeres. Mientras tanto, los países del G7 mantienen reuniones de emergencia para analizar medidas conjuntas que permitan estabilizar los mercados energéticos y evitar que la crisis petrolera se profundice.
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