La detención de Nicolás Maduro durante una operación militar de Estados Unidos, ocurrida la madrugada del sábado en Venezuela, ha abierto un nuevo capítulo en la política regional y obliga al gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, a replantear su relación con el chavismo ante un escenario geopolítico marcado por tensiones diplomáticas, presiones internacionales y el relevo del poder en Caracas.
La caída de Maduro y el impacto regional
La caída de Nicolás Maduro representa uno de los acontecimientos políticos más relevantes en América Latina en los últimos años. Tras décadas de control del poder por parte del chavismo, la captura del líder venezolano por fuerzas estadounidenses ha generado un reacomodo inmediato en las relaciones diplomáticas de la región.
México, históricamente defensor del principio de no intervención, se encuentra ahora ante un dilema complejo: mantener su postura tradicional o ajustar su política exterior frente a un nuevo liderazgo en Venezuela encabezado por Delcy Rodríguez, hasta ahora vicepresidenta y figura clave del régimen.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por la cautela. Desde Palacio Nacional, reiteró su condena a la intervención militar unilateral de Estados Unidos y llamó a una solución pacífica bajo el marco del derecho internacional, evitando pronunciarse directamente sobre el nuevo gobierno venezolano.
Sheinbaum y su vínculo previo con el chavismo
Un encuentro clave en Puebla
La relación entre Claudia Sheinbaum y Delcy Rodríguez no es nueva. Ambas coincidieron en octubre de 2023 durante el noveno encuentro del Grupo de Puebla, realizado en la ciudad de Puebla. En ese foro, líderes y exmandatarios de izquierda denunciaron lo que consideraban una ofensiva de la derecha regional y el intervencionismo extranjero en América Latina.
En aquel contexto, Sheinbaum aún era precandidata presidencial, mientras que Rodríguez fungía como una de las colaboradoras más cercanas de Nicolás Maduro. El encuentro sirvió para consolidar alianzas ideológicas y políticas que hoy adquieren una nueva dimensión.
El respaldo tras la elección presidencial
Tras el triunfo electoral de Claudia Sheinbaum en junio de 2024, Delcy Rodríguez celebró públicamente su victoria y destacó el “espíritu integracionista” de México en América Latina. Ese gesto reforzó la cercanía política entre ambos proyectos, aunque sin traducirse en una alianza formal.
La reelección cuestionada de Maduro y la postura mexicana
Las elecciones venezolanas de 2024 marcaron un punto de quiebre. Diversos gobiernos de la región calificaron el proceso como fraudulento, mientras México mantuvo una posición de neutralidad, apelando a la soberanía y a la autodeterminación de los pueblos.
Tanto el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador como la presidenta electa Claudia Sheinbaum evitaron reconocer explícitamente el triunfo de Maduro, pero tampoco respaldaron las denuncias de la oposición venezolana, lo que colocó a México en una posición ambigua ante la comunidad internacional.
Esta postura se mantuvo incluso tras las crecientes amenazas del entonces presidente estadounidense Donald Trump, quien endureció su discurso contra el régimen venezolano.
Las visitas de Maduro a México
Tres encuentros que marcaron una etapa
Nicolás Maduro visitó México en tres ocasiones durante el sexenio de López Obrador. La primera, en diciembre de 2018, como invitado especial a la transición presidencial. La segunda, en septiembre de 2021, durante la cumbre de la CELAC. La tercera, en octubre de 2023, en un encuentro regional en Palenque, Chiapas, centrado en migración.
Estas visitas consolidaron una relación diplomática cercana, aunque siempre matizada por el discurso oficial de no intervención.
Sin embargo, ni Maduro ni Delcy Rodríguez asistieron a la toma de protesta de Claudia Sheinbaum en octubre de 2024, y México tampoco envió a su presidenta a la investidura de Maduro en enero de 2025, marcando un enfriamiento evidente.
Un nuevo reto para la política exterior mexicana
Con la captura de Maduro y la inminente consolidación de Delcy Rodríguez como nueva líder del chavismo, México enfrenta ahora un escenario distinto. La presidenta Sheinbaum deberá definir si mantiene la línea heredada de López Obrador o si ajusta su política exterior ante la presión internacional y los cambios en Venezuela.
La relación bilateral será observada de cerca tanto por Washington como por los gobiernos latinoamericanos, en un contexto donde la estabilidad regional y la democracia vuelven al centro del debate.
