El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, ocurrido el 1 de noviembre de 2025 durante la inauguración del Festival de las Velas, habría sido ordenado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), de acuerdo con una investigación publicada por el diario El País.
El crimen, que conmocionó a Michoacán y al país, estaría relacionado con la captura de René Belmonte, alias “El Rino”, presunto jefe de plaza del cártel en la región, ocurrida en agosto pasado.
Investigación apunta al CJNG
Según El País, la ejecución de Carlos Manzo fue una represalia directa por la detención de “El Rino”.
Belmonte era considerado un operador de alto nivel dentro del CJNG, cercano a los hermanos Ramón y Rafael Álvarez Ayala, conocidos como “R1” y “R2”, socios del líder del cártel Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.
Estos vínculos muestran cómo el crimen organizado mantiene una red de influencia política y territorial en Michoacán.
El medio español también señaló que los hermanos Álvarez Ayala habrían tenido vínculos con gobiernos estatales pasados encabezados por el PRD, durante las administraciones de Silvano Aureoles, Leonel Godoy y Lázaro Cárdenas Batel, este último actualmente jefe de la Oficina de Presidencia.
Amenazas previas contra el alcalde
Después de la captura de Belmonte, el alcalde Carlos Manzo pidió apoyo al gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum y a las autoridades estatales para reforzar su seguridad.
Sin embargo, las amenazas se intensificaron semanas antes del ataque.
En declaraciones públicas, Manzo reconoció que la detención de “El Rino” había “movido intereses peligrosos” en la región.
“Es una detención de alto impacto. No es cualquier persona. Hay evidencias de que hay gente armada cercana a él operando en Uruapan”, declaró el edil en agosto.
El 1 de noviembre, mientras inauguraba el Festival de las Velas, dos hombres armados abrieron fuego frente a su familia y decenas de ciudadanos.
Manzo recibió tres impactos de bala y falleció más tarde en el hospital.
Líneas de investigación
De acuerdo con versiones de la prensa nacional, el autor material del homicidio estaría ligado al CJNG, y el ataque habría sido pactado por 50 mil pesos.
El periodista Luis Chaparro, en entrevista con Azucena Uresti, reveló que dos sicarios fueron contratados con esa suma para ejecutar al alcalde.
Hasta ahora, la Fiscalía General del Estado de Michoacán mantiene abierta la investigación, mientras la Fiscalía General de la República (FGR) analiza atraer el caso por su posible relación con crimen organizado.
Reacción del Gobierno Federal
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo condenó el asesinato y pidió no adelantar conclusiones.
“Todos condenamos el homicidio. Lo primero que tiene que haber es justicia. Si es necesario atraer el caso, se hará con apoyo total del gobierno federal”, expresó durante su conferencia matutina del 4 de noviembre.
Indignación y protesta ciudadana
El crimen de Carlos Manzo provocó movilizaciones en Uruapan y Morelia.
Cientos de ciudadanos marcharon exigiendo justicia y un cambio en la estrategia de seguridad.
Las consignas “¡Carlos Manzo, esta es tu lucha!” y “¡Fuera la impunidad!” se repitieron en las calles.
En San Lázaro, diputados del PRI y PAN realizaron una protesta simbólica usando sombreros manchados de sangre, recordando el movimiento político de Manzo y denunciando el clima de violencia en Michoacán.
El asesinato de Carlos Manzo no solo reveló la vulnerabilidad de las autoridades locales, sino también la profunda infiltración del crimen organizado en la vida política mexicana.
Mientras la investigación continúa, crece el reclamo ciudadano de una estrategia de seguridad real, efectiva y libre de intereses partidistas.
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