Bernardo Bravo, líder del Tianguis Limonero y presidente de los Citricultores del Valle de Apatzingán, fue asesinado la mañana del lunes 20 de octubre en Apatzingán, Michoacán. Su cuerpo fue encontrado con golpes y un disparo en el rostro, tras haber denunciado públicamente la violencia, extorsión y crisis económica que afectan a los productores de limón de la región.
Un hallazgo que conmociona a la región
El cuerpo sin vida de Bernardo Bravo fue localizado cerca de la carretera Apatzingán–Presa del Rosario. Presentaba signos de violencia, incluyendo golpes y un disparo en el rostro. Testigos que circulaban por la zona alertaron a las autoridades, quienes se trasladaron de inmediato para realizar las diligencias correspondientes.
El asesinato ha generado consternación en la comunidad citrícola y en la población de Apatzingán, donde el sector limonero representa aproximadamente el 80% de los ingresos económicos locales. La Fiscalía General del Estado de Michoacán inició las investigaciones para esclarecer los hechos y determinar posibles responsables.
Vocero de un sector golpeado por la violencia
Bernardo Bravo había denunciado públicamente la inseguridad que afecta a los productores de limón en Tierra Caliente. El pasado 27 de septiembre, el dirigente publicó en redes sociales que la violencia y las extorsiones habían “ahogado la economía del campo y puesto en riesgo la vida de quienes trabajan en él”.
El líder limonero se convirtió en una voz clave para visibilizar la crisis que enfrentan los productores, especialmente ante el conflicto armado entre grupos del crimen organizado que se intensificó desde 2023 en Apatzingán y Buenavista.
Protestas por la crisis limonera
El 14 de octubre, Bernardo Bravo encabezó una protesta en la avenida 22 de Octubre, donde se tiraron más de dos toneladas de limón para exigir precios justos y créditos accesibles para los productores. Durante la manifestación, declaró:
“El limón es el motor económico de nuestra región, y está agonizando. Necesitamos precios justos y créditos accesibles para mantener viva nuestra producción y el bienestar de nuestras familias”.
Su última publicación en redes sociales, el 18 de octubre, reiteraba la urgencia de atender la problemática: “Pedimos sensibilidad por toda la crueldad que estamos viviendo los limoneros del Valle de Apatzingán”.
Posibles vínculos con su labor como dirigente
No se descarta que el homicidio esté relacionado con su trabajo de denuncia y liderazgo en el sector citrícola. La Fiscalía de Michoacán aún no ha emitido información sobre personas detenidas ni líneas de investigación confirmadas.
La muerte de Bernardo Bravo evidencia el riesgo que enfrentan los líderes comunitarios y productores en zonas afectadas por la violencia organizada, así como la vulnerabilidad de la economía local ante conflictos de seguridad.
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