Una madre neozelandesa y su hijo de 6 años fueron detenidos el 18 de julio en la frontera de Blaine, Washington, al regresar de Canadá, tras un error administrativo en su permiso migratorio, lo que los mantuvo más de tres semanas en un centro de detención en Texas.
El error que llevó a la detención
La madre, identificada como Sarah Shaw, de 33 años y residente legal en Estados Unidos desde 2021, fue arrestada al intentar reingresar al país tras dejar a sus hijos mayores en el aeropuerto de Vancouver. Sin saberlo, su permiso de viaje estaba vencido, aunque su hijo de 6 años contaba con documentos válidos.
Shaw intentó obtener un permiso humanitario para volver a casa, pero su solicitud fue rechazada, al igual que las alternativas para que su pareja o una amiga recogieran al menor.
Su abogada, Minda Thorward, explicó que Shaw renovó solo su permiso de trabajo en la llamada “combo card”, creyendo que eso también actualizaba su autorización de viaje. “Fue un pequeño error administrativo de papeleo”, declaró.
Traslado a Texas y condiciones en el centro
Madre e hijo fueron enviados a más de 3,200 kilómetros, al South Texas Family Residential Center en Dilley, un complejo con capacidad para 2,400 personas.
De acuerdo con testimonios, las condiciones fueron difíciles: cuartos cerrados 12 horas al día, calor extremo y escasas actividades recreativas para los niños. El pequeño, de apenas 6 años, perdió sus vacaciones de verano dentro del centro.
Postura de las autoridades
Mientras la defensa de Shaw criticó la detención como “innecesaria e inhumana”, un portavoz de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) defendió el procedimiento, asegurando que cualquier persona con permiso expirado que intente entrar al país debe ser detenida bajo la ley migratoria.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda confirmó que acompañaba el caso, aunque evitó dar detalles por motivos de privacidad.
Un futuro incierto
La madre, próxima a iniciar una maestría en psicología en la Northwest University, teme que este episodio afecte su situación migratoria. Su petición I-360, iniciada en 2022, aún sigue pendiente.
Expertos señalan que este caso refleja cómo las leyes migratorias estadounidenses también impactan a residentes legales que no representan un riesgo, en contraste con el discurso oficial que prioriza acciones contra criminales violentos.
El debate sobre el sistema migratorio se reaviva con historias como la de Shaw, que ponen de relieve la necesidad de procesos más claros y humanos, especialmente para quienes cumplen de buena fe con la ley.
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