Washington, 16 de agosto de 2025. El Pentágono anunció el despliegue de un submarino nuclear, tres barcos destructores, aviones P8 Poseidon y más de 4 mil elementos de la Armada y del Cuerpo de Marines en distintas zonas de América Latina y el Caribe.
El objetivo de esta operación, confirmada por la cadena CNN, es contener a los cárteles de droga, a los que el gobierno de Estados Unidos califica ahora como grupos terroristas.
El Grupo Anfibio de Combate Iwo Jima
De acuerdo con fuentes militares, el despliegue corresponde al Grupo Anfibio de Combate Iwo Jima de la Armada estadounidense y a una Unidad Expedicionaria de Marines. Estos recursos forman parte del Comando Sur, encargado de operaciones en prácticamente toda América Latina y el Caribe.
Los equipos movilizados incluyen:
- Un submarino nuclear clase Ohio
- Tres barcos destructores
- Aviones de reconocimiento P8 Poseidon
- Tropas de la Armada y del Cuerpo de Marines
El capitán Chris Farricker señaló que las fuerzas estadounidenses están preparadas para “ejecutar tareas de la nación y ofrecer un poder de combate rápido y decisivo sin importar dónde estemos asignados”.
¿Por qué este movimiento militar?
El expresidente Donald Trump insistió en varias ocasiones en calificar a los cárteles como narcoterroristas. Incluso señaló al presidente venezolano Nicolás Maduro como supuesto líder del llamado Cártel de los Soles.
La estrategia busca colocar a los cárteles en la misma categoría que organizaciones terroristas internacionales, lo que abre la puerta a operaciones militares más directas y con mayor respaldo legal dentro de la política de seguridad de Estados Unidos.
El poder de los submarinos nucleares
Según información de la Marina de EE.UU., actualmente existen 14 submarinos de misiles balísticos clase Ohio (SSBNs). Cada uno puede portar hasta 20 misiles balísticos Trident, con alcance de 7,400 km, capaces de transportar múltiples ojivas nucleares.
Cuatro de estos submarinos fueron reconvertidos en submarinos de misiles guiados (SSGNs), capaces de portar hasta 154 misiles Tomahawk con un alcance aproximado de 1,600 km y de desplegar tropas de manera encubierta.
Estas características los convierten en una pieza clave de disuasión militar y en un recurso estratégico frente a amenazas internacionales.
La postura del gobierno mexicano
El despliegue estadounidense generó reacciones en México. La presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre la presencia de tropas en el sur del mar Caribe.
Explicó que las unidades “están ubicadas en aguas internacionales, en el Sur, entre Panamá y Sudamérica; es decir, entre Centroamérica y Sudamérica”.
Subrayó que la posición de su gobierno es firme:
“Nuestra opinión siempre va a ser la autodeterminación de los pueblos, no solamente en el caso de México, sino en el caso de todos los países de América Latina y el Caribe”.
La mandataria añadió que México mantiene apertura a la colaboración internacional, pero sin aceptar acciones de intervención directa:
“Se colabora, se coordina, hay instancias internacionales para resolver conflictos, pero nunca el intervencionismo”.
Debate en la región
La operación de Estados Unidos abre un debate sobre la seguridad regional. Mientras algunos gobiernos pueden ver el despliegue como un apoyo en la lucha contra el narcotráfico, otros lo interpretan como una forma de intervención y una amenaza a la soberanía de los países latinoamericanos.
El tema coloca nuevamente a la región en el centro de la geopolítica internacional, con la seguridad y la soberanía nacional como ejes de discusión.
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