Los Ángeles, California, 12 de agosto de 2025. Jornaleros migrantes que buscan empleo en el Home Depot de Wilshire, en el centro de Los Ángeles, viven bajo constante temor tras las recientes y violentas redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). El lugar, convertido en “zona cero” de estas operaciones, ha sido escenario de detenciones masivas sin orden judicial, afectando incluso a residentes legales.
Operaciones “Caballo de Troya”
El 6 de agosto pasado, a las 06:40 horas, dos camiones de mudanza de la compañía Penske llegaron al estacionamiento del Home Depot simulando contratar mano de obra. Al acercarse los jornaleros, agentes de ICE los rodearon y detuvieron a 16 personas en lo que el Departamento de Seguridad Nacional denominó “Operación Caballo de Troya”. Fue la más violenta desde la primera incursión el 6 de junio.
Testimonios de miedo e incertidumbre
Federico Ordoñez, residente legal guatemalteco en Estados Unidos desde hace 24 años y líder comunitario de jornaleros, asegura que el riesgo es permanente:
“Yo soy residente, pero aun así se corre el riesgo… se han llevado a personas ciudadanas y ellos no preguntan qué papeles tienes antes de llevarte”.
Federico relató que entre los detenidos había compañeros de trabajo de Guatemala, México y Nicaragua. “Nos conocemos de vista porque aquí estamos todos los días buscando el sustento”, añadió.
Guardias ciudadanas y defensa comunitaria
Ante la tensión, grupos de vigilancia comunitaria se mantienen apostados en el área desde el 12 de junio. Kevin, uno de los vigilantes, explicó que se trata de “otro par de ojos” para advertir sobre la presencia de agentes y alertar a los jornaleros.
El Home Depot de Wilshire Boulevard está a pocas calles del parque McArthur, otro punto de reunión migrante que también ha sido blanco de intervenciones armadas.
Vulnerabilidad y perfiles raciales
Según líderes comunitarios, muchas de las personas que trabajan en la zona cuentan solo con pasaporte e identificación de su país de origen, lo que las hace especialmente vulnerables a detenciones. Esto ocurre pese a una orden judicial que prohíbe las redadas basadas en criterios raciales, aunque los trabajadores afirman que la práctica continúa.
Las operaciones de ICE han generado un clima de temor que impacta la búsqueda de empleo diario, principal sustento para decenas de familias migrantes. “Tenemos miedo, pero hay que trabajar”, repite Federico, reflejando la dualidad entre el riesgo y la necesidad económica.
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