El Pentágono colocó a América Latina en el centro de la estrategia militar de Estados Unidos para 2026, al publicar este viernes su nueva Estrategia de Defensa Nacional (NDS) en Washington, con el objetivo de reforzar la defensa del territorio estadounidense, sellar la frontera sur y restaurar el dominio militar en el hemisferio occidental ante amenazas globales y regionales.
Un cambio estratégico en la defensa de Estados Unidos
La Estrategia de Defensa Nacional (NDS) 2026 representa un cambio significativo respecto a los enfoques adoptados en años recientes. El documento establece que las fuerzas armadas de Estados Unidos concentrarán sus principales esfuerzos en proteger el territorio nacional y disuadir a China, mientras que el respaldo a aliados internacionales será más limitado.
De acuerdo con el texto, Washington busca que sus socios asuman una mayor responsabilidad en su propia defensa, reduciendo la dependencia histórica del apoyo militar estadounidense. Esta redefinición marca una ruptura con la estrategia impulsada durante el gobierno de Joe Biden, que priorizaba la contención de China y Rusia como amenazas centrales para la seguridad global.
América Latina, prioridad en el hemisferio occidental
Uno de los puntos más relevantes del nuevo documento es la relevancia estratégica otorgada a América Latina, que pasa a ocupar un lugar central en la agenda de seguridad estadounidense.
Restaurar el dominio militar regional
El Pentágono afirma que “restaurará el dominio militar estadounidense en el hemisferio occidental”, con el fin de proteger el territorio nacional y garantizar el acceso a zonas clave de la región. Esta visión contempla un uso más activo de las fuerzas armadas en América Latina, tanto para operaciones de seguridad como para el combate a amenazas transnacionales.
El documento subraya que el control y la estabilidad regional son considerados esenciales para la seguridad interna de Estados Unidos, especialmente en temas relacionados con migración, narcotráfico y crimen organizado.
Seguridad fronteriza como eje de la estrategia
La NDS 2026 coloca a la seguridad fronteriza como un componente fundamental de la defensa nacional. El texto critica abiertamente a la administración anterior por lo que califica como un descuido en esta materia, señalando que ello derivó en un aumento de la migración irregular y el tráfico de drogas.
“La seguridad fronteriza es seguridad nacional”, sostiene el documento, al destacar que el Pentágono priorizará acciones para sellar las fronteras, repeler formas de invasión y deportar a inmigrantes ilegales, en coordinación con otras agencias del gobierno.
Nuevo tono frente a China y Rusia
Aunque China sigue siendo considerada un desafío estratégico, el documento adopta un lenguaje más moderado hacia Pekín, al llamar a mantener “relaciones respetuosas” y omitir referencias directas a Taiwán, un tema clave en estrategias anteriores.
En cuanto a Rusia, la NDS describe su amenaza como “persistente pero manejable”, centrada principalmente en los países del flanco oriental de la OTAN. Esta caracterización contrasta con el enfoque previo que calificaba a Moscú como una amenaza aguda e inmediata.
Menos énfasis en cambio climático y terrorismo
Otro aspecto destacado es la ausencia del cambio climático como amenaza emergente, un elemento que sí figuraba en documentos estratégicos de administraciones anteriores. Asimismo, el terrorismo pierde protagonismo frente a los desafíos geopolíticos y regionales.
La estrategia prioriza la estabilidad territorial y el control de zonas consideradas críticas para los intereses nacionales de Estados Unidos.
Uso reciente de fuerzas militares en la región
Desde su regreso al poder, Donald Trump ha recurrido de forma reiterada al uso de fuerzas armadas en América Latina. Entre las acciones más controvertidas se incluyen una incursión que derivó en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, así como ataques contra presuntas embarcaciones vinculadas al narcotráfico.
Estas operaciones refuerzan la lectura de que la región se ha convertido en un escenario clave para la política de seguridad estadounidense, con implicaciones directas para los países latinoamericanos.
Implicaciones para América Latina
La elevación de América Latina en la estrategia militar de Estados Unidos abre un debate sobre soberanía, cooperación regional y seguridad compartida. Analistas advierten que este enfoque podría traducirse en mayor presencia militar, pero también en tensiones diplomáticas si no se establecen mecanismos claros de coordinación.
Mientras tanto, el Pentágono deja claro que el hemisferio occidental será un pilar central de su agenda de defensa en los próximos años.
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